Voyeurs
ALFONSO ARRIBAS
Hay espectáculos que utilizan la versatilidad de los títeres para imprimir velocidad y ritmo a las acciones narrativas, aprovechando su capacidad de ejecutar movimientos inalcanzables para los actores de carne y hueso. En otros, sin embargo, se opta por la mesura y la pausa, por una composición pictórica, casi inmóvil, generando cuadros también ajenos a la capacidad humana. Es el caso de ' Em Concerto ', la obra con la que la compañía brasileña Contadores de Estórias ha desembarcado en Titirimundi. Es una antología de las mejores escenas labradas a lo largo de un cuarto de siglo de trabajo artístico, por lo que se ve riguroso y coherente, honesto y con tendencia al minimalismo.
Las dos actrices trabajan de cara al público con el mismo sigilo con el que manipulan las marionetas, todo es delicado y suave, desde la composición 'in situ' de cada escenografía a la música que acompaña cada pieza. Y por supuesto, la ejecución de los cuadros, en ocasiones brevísimas historias completas y en otras fragmentos de vida captados aparentemente de forma casual, como si se cristalizara la mirada que lanzamos al entorno en un lugar determinado y en un momento concreto. El espectador se convierte en voyeur, observador directo de momentos íntimos a los que normalmente no se accede por discreción y/o moral. Así las cosas, se asoma al placentero baño de una mujer; se sienta en un banco frente a aquel en el que una anciana recupera súbitamente la juventud, guardada en un cofre que siempre le acompaña; y se ríe junto a esa pareja de enamorados, sometidos a la vejez, que se entregan a un juego de seducción adolescente.
Aunque son situaciones distintas, existe una coherencia a lo largo de todo el espectáculo, una uniformidad no demasiado rigurosa que tinta todo el montaje con un lirismo especial, a veces quizá demasiado sosegado.
Lo más subrayable de este trabajo es la verosimilitud que exhiben los movimientos de los títeres, desde los gestos de asombro hasta el balanceo de piernas. Una manipulación orgánica, se ha dicho, que crea vida más que reflejarla o imitarla. Y también la elección de las historias, nada convencionales, por saber encerrar tanta grandeza en tan mínimas expresiones.