Vertebración regional
ALFONSO ARRIBAS
Aunque uno de los méritos del Festival reside en haber reunido en matrimonio bien avenido las marcas de Segovia y Titirimundi, su vocación regional es tan antigua como el propio evento. Ya en la primera edición, en 1985, el apoyo de la Junta de Castilla y León incitó a los organizadores a llevar las representaciones hasta las nueve provincias de la comunidad. Eso sí, la única capital que aparecía en el programa era Segovia; el resto se repartía por localidades como El Tiemblo, Valencia de Don Juan o El Burgo de Osma.
De aquella primera extensión a la del 2009 ha llovido mucho, y la oferta regional se ha consolidado y agigantado. En esta vigésimo tercera edición el Festival alarga sus brazos hasta 12 localidades al margen de Segovia y su provincia: Valladolid, Burgos, Ávila, Salamanca, Soria, León, Palencia, Miranda de Ebro, Peñaranda de Bracamonte, Aranda de Duero, Medina del Campo y Toro, con 88 funciones de 22 compañías.
En este programa paralelo pesan mucho las actuaciones de calle, las que generan fiesta y ambiente. En Ávila, León y Miranda sólo atienden a este bloque, y en Zamora son las más representadas. En el otro lado, Valladolid, que recoge su programación de Titirimundi en los teatros (Calderón y Sala Ambigú).
Para el director del Festival, Julio Michel, en toda Castilla y León se está produciendo el mismo fenómeno que en Segovia y ya está afianzado después de muchos años de trabajo: el público cada vez entiende más de títeres y el nivel de expectación es mayor cada año.
La extensión regional de Titirimundi es una rareza, porque muy pocas iniciativas nacidas en Segovia han tenido oportunidad y éxito en su exportación. Con ello, además, se logra un objetivo añadido: que todas las representaciones se realicen bajo la etiqueta de Titirimundi y que no proliferen marcas similares que desvirtúen la original, que es una de las grandes preocupaciones del director.
La ramificación toma la forma de franquicia y no de imitaciones o falsificaciones, como ha ocurrido en otros lugares, donde a rebufo del Festival segoviano han crecido eventos que incitan a la confusión. También la organización de la gira castellana y leonesa ayuda a rentabilizar y optimizar los gastos que supone la contratación de las compañías, sobre todo las internacionales.
San Pedro Regalado
Durante muchos años, Titirimundi recogía en su coletazo final dos fiestas locales que suponían una inflación enorme de público: San Isidro y San Pedro Regalado. Este año la fiesta madrileña ya no entra en el programa, pero sí la vallisoletana: el 13 de mayo es la última jornada del Festival en Segovia, un día especialmente propicio para que los pucelanos acudan a la ciudad donde nació.
Un buen aliado de este acercamiento entre Valladolid y Segovia es la línea ferroviaria de alta velocidad que conecta ambas capitales, y que se ha convertido en el medio de transporte oficial del Festival. En la estación Campo Grande se han repartido y se repartirán cientos de programas de Titirimundi.