Titirimundi cierra una de sus ediciones más multitudinarias


17/05/2011 01:53

 Titirimundi 2011A la espera del balance oficial y dada la extensa oferta al aire libre con la que Titirimundi 2011 ha celebrado sus 25 ediciones, el festival segoviano echó el cierre ayer a su maleta de cartón con la expectativa de haber logrado una cifra de espectadores muy abultada, a pesar de la reducción de jornadas a cinco. La de ayer, aunque más recogida por ser laborable, contribuyó a ello de forma decisiva. Con todas las entradas para los patios y teatros vendidas desde hace días, y con un tiempo estupendo para disfrutar de las citas en la calle, el lunes sumó otros miles de espectadores a la cuenta.

Como ocurrió el jueves, por la mañana la plaza de San Martín se llenó de escolares para disfrutar de la primera función que ofreció Rod Burnett en esta edición. Centenares de niños siguieron las evoluciones de 'Punch & Judy', rieron con los cachiporrazos, interactuaron con los personajes y aplaudieron los desenlaces. La fórmula de Burnett, uno de los imprescindibles de Titirimundi, no falla nunca ante este público. El suyo sí es arte tradicional con pura vigencia, sin alardes técnicos y una profesionalidad que no acaba cuando se echa el telón. Al finalizar, se fotografía con quien se lo pide, enseña sus títeres de guante a los niños más curiosos y concede entrevistas para recordar que las raíces de su espectáculo se remontan al siglo XVII.Tradicionalmente el último día de cada edición es el más local, y es entonces cuando el festival se proyecta más que nunca a los barrios. En La Fuentecilla Salvatore Gatto y su 'Pulcinella', otro clásico perenne. En La Albuera, Vagabundo con la historia de la casa embrujada y 'La fantasma de Canter-Villa'. Y en San José, el danés Alex con su inseparable Barti, uno de los títeres más celebrados en Segovia.

Titirimundi 2011En el patio de Rueda, que Titirimundi recupera cada mes de mayo para la actividad pública, otra cita llamativa: 'El niño que soñaba' de La Mar de Marionetas. La historia de un chaval de Guinea Bissau, Moni, y la sucesión de estampas africanas, allí donde se lava en tabla y se juega al fútbol tragando polvo. Cuento y fábula con música en directo, magia invisible y alguna moraleja desgranada discretamente, como aquella de la cabra que evita ser devorada por el lobo encontrando verdades. Contra el miedo, pensamiento, y frente al peligro, reflexión.

Las pulgas

Y cómo no, las colas interminables ante la minúscula carpa de 'El Circo de las Pulgas', que en esta edición ha vuelto a contar con el favor del público. Acrobacias imposibles, ejercicios al alcance solo de las criaturas más valientes. El milagro de la imaginación se hace colectivo en el reino de Dominique.

Hasta más allá de las nueve de la noche se prolongaron las funciones de calle, con numerosas citas. Drolatic Industry (Francia) fue una de las compañías más activas, con tres funciones en la Plaza Mayor. Mucho público familiar para observar este espectáculo de ciencia-ficción con héroes y monstruos.

Por la noche, en el cierre oficial de Titirimundi, Thalias Kompagnons puso en escena su espectacular versión de 'La flauta mágica' en un abarrotado Teatro Juan Bravo.