Maestro Peralta
En muchas profesiones, y en todos los oficios, existen referentes personales que constituyen un espejo donde mirarse, un libro del que aprender, un ejemplo a seguir. Eso es Francisco Peralta en el teatro de títeres español.
Titirimundi 2010 ha programado varias proyecciones del documental firmado por Gabriel y Simón Fariza en el que se repasa su amplísima y brillante trayectoria como constructor de marionetas y director/creador/manipulador de espectáculos de títeres. Un homenaje audiovisual a quien fue el primer marionetista que recibió la Medalla al Mérito en las Bellas Artes en su categoría de Plata, condecoración que le fue impuesta en 1990.
Gaditano afincado en Madrid, el próximo mes de junio cumplirá 80 años y sigue al pie del cañón. «Ahora, con mi edad sé mejor lo que quiero hacer pero también sé lo que no tenía que haber hecho», dice risueño desde su taller de Valdemoro, todo un templo del género en nuestro país.
Aunque a lo largo de la conversación se disculpa reiteradamente por sus despistes, Peralta tiene muy bien ordenados en su cabeza miles de recuerdos e imágenes de sus participaciones en toda clase de festivales y certámenes de títeres, aquí y en todo el globo, de sus lecciones pedagógicas en otros tantos centros y para todas las edades y de las exposiciones que han mostrado su obra, minuciosa y extensa.
La mirada del documental que se exhibirá este año dentro del apartado Titirimundi de cine es una buena oportunidad para acercarse a todos esos momentos memorables, y su proyección estará enriquecida con una breve intervención a cargo del propio Francisco Peralta, quien se acompañará «de uno de los muñecos que aparecen en la cinta para mostrar en directo el resultado del trabajo y tratar de explicar cómo nos las componemos los que nos dedicamos a su fabricación».
Peralta es un habitual espectador de Titirimundi («voy con mi mujer siempre que puedo, aunque casi nunca es posible que nos quedemos toda la semana»), festival en cuya primera edición (1985) participó con el Grupo de Marionetas Peralta del Amo, llenando el cine Sirenas de entonces. «El recuerdo de aquel tiempo inicial es muy bueno porque hubo una inmediata conexión con el público de Segovia, en parte porque el grupo Libélula ya había creado interés y afición en esa tierra por el teatro de títeres. Pero es verdad que entonces era impensable lo que con el paso de los años ha alcanzado Titirimundi», subraya. ¿Y qué ha conseguido? «Ser una obra lograda, una excepción».
A Francisco Peralta muchos le llaman maestro, calificativo del que se desprende con vehemencia y excesiva modestia. «No me considero como tal, aunque es verdad que, a pesar de no haber podido dedicarme profesionalmente al teatro de títeres, me siento muy querido por mis compañeros». Muchos de ellos estarán en La Alhóndiga para reiterar en persona ese sentimiento.Las exhibiciones de Francisco Peralta tendrán lugar a las 12 horas del lunes, día 10, y a las 19 horas del martes, día 11. El documental se podrá ver a las 12 y a las 19 horas del lunes, y a las 18 y a las 19 horas del martes.