Empieza la fiesta del Titirimundi
Mereció la pena esperar. El arranque de Titirimundi, con una primera jornada que deparó cerca de una treintena de funciones al aire libre, en teatros, salas y patios, contó con un respaldo entusiasta del público a pesar de ser día laborable y a la espera de las concentraciones multitudinarias que se intuyen para hoy y mañana, si el tiempo lo permite.
El chupinazo que anunció la fiesta salió del patio de la plaza de Conde Alpuente, donde tiene su refugio el ciclo de Titiricole. Desde las 11 de la mañana, decenas de niños se aposentaron frente y detrás del escenario para disfrutar de las creaciones recién salidas de los centros de la ciudad y de la provincia. Un público respetuoso y unas jóvenes y efímeras compañías que parecían haber vivido entre bambalinas durante toda su breve vida.
Abrió el turno el CEIP Obispo Fray Sebastián de Nava de la Asunción con una puesta en escena totalmente profesional. Introducción explicatoria dedicada a los espectadores, incluida una postal recitada de Nava, y todo el elenco de pequeños manipuladores vestidos de negro como manda el género. Manejaron con soltura y gracia los títeres de silueta con los que contaron la historia del robo del arco iris.
Poco después, el anfiteatro a cielo abierto del festival, la plaza de San Martín, acogió la primera de las muchas actuaciones gratuitas y de calle que contiene el programa de esta edición de 2009. Estrenaron espacio Los Bufones, de Argentina, una simpática pareja de actores y titiriteros argentinos que interpretaron una historia sobre la amistad, con moraleja y una plástica muy llamativa y colorista.
Los niños que llenaron las gradas interactuaron constantemente y disfrutaron de esta actividad extraescolar sin demasiados agobios y con mucho orden en las filas. El de Los Bufones es el clásico espectáculo que mantiene la atención, combinando argumento aventurero, música y un ritmo frenético.
Se inició también con éxito y respaldo el ciclo de los patios. Impasible El Circo de las Pulgas, que en su enésima visita a Titirimundi volvió a llenar todos los aforos del día, hasta seis funciones concentradas en la jornada vespertina. Y eso que Dominique Kerignard, el prodigioso domador de nanobestias, apuraba en cada sesión el limitado espacio de su carpa, situada esta vez en el patio de la Casa del Sello, intentando no dejar espectadores en la calle.
El Nuevo Mester
También por la tarde, la atención estuvo focalizada en la plaza de San Martín, o de las Sirenas, como mejor se quiera. Los integrantes del Nuevo Mester de Juglaría, especialmente mimetizados con este escenario, fueron los encargados de pronunciar el pregón inaugural. Delante de los cientos de personas que llenaron la escalinata de San Martín, los del Mester regalaron un pregón breve, ameno, original y muy divertido, pues mezclaron textos en verso verdaderamente ingeniosos con algunas de las canciones que han incluido en su último disco, 'Titirimundi', una recopilación de canciones dedicadas al festival, con letra del escritor Ignacio Sanz. El Nuevo Mester, por tanto, es una parte muy importante de la presente edición. Los cantantes, que contaron con la colaboración del popular Salva, dijeron cosas como: «Gocemos al ver a los titiriteros, que han vuelto para hacer más feliz nuestro tiempo»; o «¡titiriteros, titiriteros, vienen a vernos del mundo entero! Y concluyeron con un grito que sirvió de arenga: «¡La función va a comenzar!»
La buena oferta, el tiempo más que agradable y la obligación de programar jornadas muy intensivas por el recorte del calendario deparó un primer día perfecto, muy seguido pero aún sin aglomeraciones imposibles.