El arte gana el pulso al cielo


09/05/2010 20:37

 

Tras empaparse de decepción en su primera jornada, pasada por agua a lo largo de casi toda su extensión, una tregua meteorológica en la mañana de ayer permitió a Titirimundi exhibir sus muchas potencialidades. Al buen tiempo matutino, una excepción según todas las previsiones, se sumaron dos factores: que el Festival iniciaba en la jornada del sábado su programa completo, con actuaciones en teatros, patios y calles, y que el público tenía ganas de poder disfrutar de las representaciones sin necesidad de buscar el abrigo de un techo o parapetándose bajo un tapiz de paraguas.
Y ambos elementos, la fuerte demanda y la amplia oferta, convirtieron la zona centro de la ciudad, sobre todo al mediodía del sábado, en un hervidero de gente subiendo y bajando de una sede a otra. Entre la muchedumbre, numerosos turistas que desafiaron los pésimos anuncios meteorológicos por el atractivo de un programa lleno de citas interesantes.
En la plaza de San Martín, abarrotada como en las grandes ocasiones, los chicos de Dromosofista pudieron estrenarse en el escenario junto a la estatua de Juan Bravo ofreciendo un espectáculo de humor, música y teatro de objetos que fue seguido con mucha complicidad por el público.
Esta jovencísima compañía italoargentina, vinculada familiarmente a Girovago e Rondella, protagoniza una de las funciones de calle más singulares de todo el programa, llena de simpatía y delicadeza. Desde el interior de un cubo negro con múltiples rendijas aparecen los actores y los músicos en posturas a veces inverosímiles y con formas sobrehumanas. Como una caja mágica de la que emanan prodigios, o una chistera cuadrada que no alberga conejos sino fantasía.
Muy cerca, en la Plaza Mayor y ante una grada repleta hasta desbordarse por los lados, los belgas de Dirque et Fien ejecutaron su números circenses arropados por un público muy participativo. La suya fue la única función que se tuvo que suspender el viernes, a pesar de los esfuerzos por limpiar y secar el escenario.
Acrobacias y malabares en torno y sobre un piano, humor con pátina de improvisación y espectáculo abierto.
La tarde se presentó más revuelta, cubierta y con algo de lluvia, que sin embargo no impidió que el programa de las primeras horas tuviera que cambiarse o suspenderse.
En cada uno de los rincones y plazas donde Titirimundi se hizo presente, cientos de personas respondieron a la llamada, a veces con frío y otras bajo la llovizna, pero acudieron.
La Gotera de Lazotea llevó a cabo su representación en San Martín a pesar de que en algunos momentos de la misma cayó agua. Un plástico estaba preparado para cubrir el teatrillo, pero finalmente no fue necesario.
Su propuesta, 'La mata de la albahaca' es una interesante versión multicultural de este relato tradicional, ejecutada con títeres de guante manejados con extraordinaria habilidad.
Público familiar
Fue un regalo muy aplaudido por el público familiar, mayoritario en el día de ayer, que de nuevo pobló hasta las costuras el anfiteatro de la plaza de Medina del Campo.
Caso curioso es el de los franceses Anonima Teatro, que ayer se dispersaron por varios espacios de calle y en diferentes horarios ofreciendo un espectáculo breve, loco e ingenioso.
Su historia es la de una persecución de carretera, animales sueltos por la vía, ambulancias, bomberos y policía, todo con el ritmo trepidante de las películas de acción. Es un guiño original dentro del programa titiritero, humorístico, sencillo y bien trabajado.
Las sesiones al aire libre sólo fueron la parte más visible del Festival, que ayer también deparó un extenso programa en teatros y patios.
Todos los aforos se completaron, entre las entradas vendidas de forma anticipada por Internet y las que se dejaron en taquilla para el mismo día.
A cada rato, la calle San Francisco explotaba en fiesta gracias a la estampida con la que finalizan las funciones del Circo de las Pulgas, otra vez una de las representaciones con seguimiento más masivo. Tiene algún secreto guardado, una probada capacidad empática, para que año tras año colecciones espectadores como sellos.
En la iglesia de San Juan de los Caballeros, un montaje espectacular del Teatro de Sombras de Hunan, con un gran despliegue técnico y un colorido soberbio.
'La tortuga y la grulla' y 'Los dos amigos' son las dos obras que muestran en Titirimundi, fábulas orientales con moraleja y mensaje. La compañía china no decepciona a quien busca exotismo y maestría en una técnica, la de las sombras, que dominan como nadie.
También fue la primera aparición de Rod Burnett, clásico entre los clásico de Titirimundi, en La Trinidad. Los adultos disfrutaron por ver la esencia del títere de guante y los pequeños por la vivacidad y energía que contagia este inglés todoterreno. A toda esta oferta se sumó la que trajeron las decenas de artistas callejeros que aprovechan la concentración de espectadores ávidos de propuestas para mostrar sus habilidades en una ciudad volcada con el arte.
Hubo público también para ellos, aunque es verdad que su participación crea más ambiente que otra cosa, ya que ellos no han pasado por el filtro del programador.
Domingo intenso
Titirimundi ha programado para hoy una de sus jornadas más intensas, con 40 representaciones repartidas por muy diversos espacios. Hay mucho espectáculo de calle, justo antes del parón que en este aspecto representarán los dos siguientes días, en cuyo programa no figura ninguna actuación al aire libre.
El problema es que si la borrasca sigue el curso anunciado la lluvia puede ser otra vez la protagonista indeseable del día. La organización, si esto ocurriera, trabaja para ofrecer espacios alternativos, si bien las decisiones en este sentido se toman con un margen muy escaso, apurando al máximo la esperanza del tiempo seco.
Estos traslados forzosamente implican retrasos en los horarios previstos y trastornos en quienes tiene muy programadas sus visitas. En todo caso, los voluntarios permanecen en el lugar que figura en el programa para informar personalmente del cambio de sede.