De profesión, titiritero


15/05/2011 19:33

Titirimundi 2011Las risas de los niños y los mayores, los trajes de colores, las cachiporras, los hilos de las marionetas y la magia, toneladas de ilusión, son los ingredientes que se aliñan estos días las calles y plazas de Segovia. La vigésimo quinta edición del Festival Internacional de Títeres Titirimundi toma prácticamente todos los rincones de la ciudad. El entretenimiento está garantizado hasta mañana, cuando los espectáculos callejeros, las funciones de los patios y de los teatros bajen el telón hasta el próximo año.

Sin embargo, los responsables del acontecimiento no quieren que el encanto de los títeres arraigue en Segovia únicamente en unas fechas concretas del calendario, como Navidad y por supuesto, tampoco desean despedirse de la animación hasta la primavera siguiente.

La organización que dirige el fundador y director de este gran invento que es Titirimundi, Julio Michel, asevera que es irrenunciable que la ciudad cuente con un proyecto de mayor envergadura, que pueda dar continuidad al trabajo realizado durante más de un cuarto de siglo. Ese sueño es conseguir que Segovia tenga una escuela de títeres. Este deseo, a día de hoy y después de una década de intentos, sigue en el aire. «Solo se puede hacer con el apoyo y ayuda de las instituciones, pero si nadie recoge el guante. qué vamos a hacer nosotros. Nadie se ha sentado para preguntarme qué es eso. La única excepción ha sido Silvia Clemente, cuando era consejera de Cultura», se lamenta Michel. Aunque el director del festival matiza que en el Ayuntamiento de Segovia «no les disgusta la idea», la verdad es que las ideas presentadas por el promotor no han cuajado para hacer realidad este proyecto.

Al estilo europeo

Titirimundi 2011Su objetivo es poner en marcha una escuela destinada a profesionales, fundamentalmente jóvenes actores y artistas que «crearían espectáculos y compañías, como los aprendices antiguos», explica Julio Michel. La escuela de títeres que tiene en mente nacería como un proyecto «experimental» que evolucionaría a medida que echase a andar, ya que «nadie tiene la varita mágica, todas son experimentales y se transforman continuamente. Como por ejemplo, las escuelas del Este de Europa y las de Francia. Hay bases que podríamos utilizar, pero se iría definiendo con la experiencia práctica, cuando fuéramos enseñando a manipular y crear», expone el ideólogo.

Para hacer tangible y materializar tal anhelo, hay un requisito fundamental con el que necesita contar el director de Titirimundi: la disponibilidad de infraestructuras. La declaración de intenciones poseer unos locales para poder desarrollar la iniciativa, pero «no a medias o determinados días», sino de forma permanente para que aprendan el oficio titiritero los futuros profesionales de este arte milenario.

El director asegura que la actividad pensada se adaptaría a cualquier espacio, «siempre que no fuera un sótano con un techo a medio metro de altura». Entre los lugares que Julio Michel considera como ideales están las reconvertidas instalaciones de la antigua cárcel de Segovia y el propio teatro Juan Bravo, ya que en este último caso, cuenta con salas de ensayo y exposiciones que «podían dedicarse a este fin». Otro espacio apropiado para esta escuela de títeres podría ser el teatro Cervantes, si algún día consigue rehabilitarse, pero de momento es «una entelequia».

El centro que tiene en mente el organizador del evento sería pionero en España. A día de hoy existen otros proyectos realizados, pero ninguno con esas características. El Instituto del Teatro de Barcelona cuenta con una escuela, pero «no se ha afianzado»; mientras que en Tolosa, «la tienen en proyecto». En esta localidad del País Vasco ya han creado un centro internacional de la marioneta, con teatro y talleres. «Es muy interesante, maravilloso. Es un ejemplo a seguir por cualquier otra ciudad o comunidad autónoma», esgrime Michel.Talleres en otoño

El director de Titirimundi asegura que el futuro de Segovia pasa por ser una ciudad cultural, por lo que «sería un fracaso para las instituciones de la ciudad que no dejen escapar la instauración de una escuela aquí».

 

Mientras ese anhelo avanza hacia el terreno de la realidad, Julio Michel no quiere esperar más para dar los primeros pasos. Por eso, está prevista la organización de unos talleres de formación este mismo otoño, aunque «de momento no hay nada cerrado». El aprendizaje podría realizarse en el espacio cultural de las salas Ex.Presa de La Cárcel, donde los primeros alumnos partirían de las raíces, es decir, de la tradición popular que se localiza en los títeres ingleses. Michel contaría con un maestro de excepción, Rod Burnett, encargado de impartir clases magistrales.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Segovia también quiere que Segovia cuente con un Museo de Títeres del artista Francisco Peralta, considerado el padre de los marionetistas españoles. Este espacio expositivo se ubicará, en las previsiones manifestadas por el Consistorio, en la Puerta de Santiago, inmersa en la actualidad en plena rehabilitación. El artista donaría a la ciudad de Segovia todos sus fondos, bocetos, escenografías, teatrillos y títeres.