«Hemos trabajado sin red y hoy tenemos la confianza del público»
El creador y director de Titirimundi, Julio Michel, concede entre abril y mayo decenas de entrevistas, como un actor en plena promoción de su última película. Cada año coloca a su criatura en la palestra para mostrar sus virtudes en una ceremonia que suele tener el aplauso generalizado, aunque no unánime. Como elemento de singularidad entre tanto cuestionario semejante, le hemos propuesto una contraentrevista, enfrentándole a algunos de los argumentos esgrimidos por los críticos recalcitrantes del Festival, que los hay. El entrevistador como abogado del diablo o como fiscal que representa a los descontentos. Y el entrevistado encomendado a la tarea de desmontar uno a uno esos supuestos debes que resuenan, también cada año, en la semana mágica del mayo titiritero en Segovia.
-La edición del 2010 ha sufrido un importante recorte presupuestario que usted ha lamentado amargamente. Pero dicen sus críticos que la queja por el apoyo cicatero de las administraciones es una constante en cada edición.
-Hoy mucha gente coincide en opinar que Titirimundi es un gran festival de proyección nacional y gran repercusión mediática, que aporta a Segovia importantes beneficios económicos y promocionales. Todos parecen estar satisfechos con el festival que tenemos y que cada primavera convierte Segovia en una fiesta digna de visitar, de vivir y de disfrutar. Pues bien, para llegar a esta situación, y a este modelo y magnitud de festival, que siempre consideré el adecuado y perseguí sin desánimo, hemos pasado por muchos años (demasiados) de incomprensiones y dificultades, salvadas a base de mucho tesón, muchísima ilusión, convicción en el proyecto y, en ocasiones, importantes perdidas económicas sufragadas por la compañía de teatro Libélula con sus actuaciones y con una importante labor de distribución y venta de espectáculos fuera de nuestra región, cuyos beneficios se destinaban a enjugar el déficit generado por el festival en Segovia. Estoy absolutamente seguro que de no haber convencido de las virtudes del festival con la machacona evidencia de sus óptimos resultados, al tiempo que clamaba públicamente por la necesidad de una mayor implicación de las administraciones públicas, nunca nos hubieran apoyado en la medida que necesitamos y, algún año, hemos logrado. Entiendo que el empeño era difícil, pues se trataba de convencer a neófitos de las virtudes de un género teatral sobre el que pesaban demasiados prejuicios….y también estoy seguro de que, aún hoy, no están todos convencidos, así que seguiré peleando por afianzar lo que hemos creado, consciente de los altibajos de la fortuna y sus servidores públicos. En resumen, me parece un desacierto recortar financiación a una empresa que genera beneficios. Esta opinión es ampliamente compartida por la mayoría de los sectores económicos de la ciudad y el comunicado de apoyo de la FES es buena prueba de ello.
-¿Comprometer una financiación estable, tal y como pide, sería como funcionarizar el Festival?
-No existe el menor riesgo. Un festival organizado por funcionarios (públicos o no) entraría inmediatamente en fase agónica y perecería irremediablemente. Además nunca se financiará suficientemente y habrá que contar con la recaudación de la taquilla para equilibrar el presupuesto, es decir que no podemos permitirnos defraudar al público. Lo que siempre he reivindicado es un presupuesto equilibrado y estable, sin vaivenes arbitrarios. Ya hemos pasado demasiados años trabajando sin red y creo que nos hemos ganado la confianza del público. Ahora solicitamos que las Administraciones públicas obren en consecuencia, como ya hizo en su día, muy sensatamente, la consejera Silvia Clemente.
- Ciertas voces alertan de que estaría dispuesto a trasladar Titirimundi a otra ciudad si allí existe respaldo económico más generoso. ¿Se va a deslocalizar el festival?
-No cabe duda de que esa posibilidad es muy tentadora, pero no puedo concebir un Titirimundi en otra ciudad que no sea Segovia. Después de 25 años de trabajo, ni puedo, ni debo abandonar este apasionante proyecto segoviano. Además, el apoyo de la mayoría de los ciudadanos me anima a continuar, incluso en tiempos que preveo serán bastante difíciles.
-En el programa se observa que muchas compañías repiten casi todos los años…
-Repiten y repetirán siempre los clásicos, por un empeño didáctico. Ver a Mister Punch o a Pulcinella es una lección magistral de historia del teatro y conocer el repertorio de estos géneros es el deber de todo actor que se precie. La repetición de otros nombres se explica por su calidad y por el interés que ofrecen sus nuevas creaciones artísticas. Peter Brook vuelve todos los años en el Festival de Otoño de Madrid y los buenos aficionados al teatro están encantados. ¡Menudo privilegio! Además el teatro de títeres sigue siendo un arte relativamente minoritario y por tanto es un teatro de escasa producción, con un limitado número de buenas compañías profesionales en el mundo.
-En algunos foros se escucha que el festival nació para disfrute de los segovianos y ahora es una cita preparada para los de fuera.-Titirimundi sigue siendo fiel a su público segoviano. Ocurre que este festival se ha convertido en el paradigma de aquella máxima que habla de la universalidad de los valores locales. Aquello que por su calidad goza del favor de sus paisanos, trasciende más allá de sus límites geográficos. Llevamos muchos años constatando la masiva afluencia de visitantes y tenemos que tomar en consideración este fenómeno, atendiendo con hospitalidad a los espectadores que vienen a disfrutar con nosotros de un Titirimundi nuestro, pero también universal. Además, si bien los fines de semana la ciudad se llena de forasteros, entre semana podemos gozar tranquilamente del festival los de casa.
-Es difícil poner en valor los espectáculos de títeres cuando muchos de quienes forman el propio mundo del teatro los consideran un género menor.
-Cuando se inició Titirimundi, hace más de un cuarto de siglo, esa afirmación era relativamente cierta, pero en buena medida gracias a Titirimundi, esos prejuicios, hijos de la atrevida ignorancia, están superados y buena prueba de ello es que la prensa especializada en Teatro se interesa por los espectáculos de Titirimundi, concediendo su atención, críticas y comentarios, en espacios destacados de sus páginas de Cultura.-«Vista una obra de marionetas, vistas todas», explican quienes niegan que exista evolución en el género.
-¡Ay, qué gran equivocación y qué atrevimiento! Si hubiese una sola modalidad teatral innovadora, creativa y vanguardista nos referiríamos sin duda al teatro de títeres. En la naturaleza misma de este teatro anidan el inconformismo y el deseo perpetuo de la renovación y precisamente en esta edición podremos ver la infinita variedad de sus propuestas estéticas. Es su principal virtud.